Desigualdad, una herida que no cicatriza

En el marco de la celebración, el domingo 23 de junio, del Día de la Caridad, fiesta del Corpus Christi, Cáritas lanza un llamamiento a "poner en marcha nuestro compromiso para mejorar el mundo" y ayudar a cicatrizar la herida de la desigualdad que cada vez es mayor.


Esta invitación forma parte del ciclo bianual de la campaña institucional que bajo el lema "Tu compromiso mejora el mundo" se desarrolla desde el año pasado.

Ahora, en la fecha litúrgica del Corpus Christi, la idea sobre el que se pone el foco es, alertar sobre el enquistamiento de la desigualdad en nuestra sociedad, como una herida que no termina de cicatrizar. Desde Cáritas nos animamos a renovar nuestra manera de vivir, de modelar nuestra vida, el tipo de decisiones que tomamos a nivel político, social y económico, la forma de consumir y de emplear el dinero, como nos relacionamos con los demás , nuestras actitudes en el trabajo y en las actividades que realizamos o la forma en que usamos el tiempo ".

Tanto en los datos de nuestra memoria que hacíamos pública estos días, como en los datos que presentaba el estudio FOESSA hace una semana, evidencian que la supuesta recuperación económica tras la crisis, no ha sido así para todos. Aquellas personas que estaban en una situación de más vulnerable, no sólo no han experimentado esta recuperación, si no que han agotado la poca red de protección que tenían y la brecha entre la población más acomodada y aquel sectores de la sociedad en situación de mayor precariedad, cada vez es mayor.

Esta semana de la caridad han sido varias las acciones y las celebraciones tanto de los participantes como de los voluntarios de los diferentes proyectos de Cáritas que han querido hacer visible esta realidad, pero también manifestar el compromiso de todos para empezar a cicatrizar esas heridas, que nos alejan de una sociedad justa y respetuosa con los derechos de las personas.

Igualmente adjuntamos el mensaje del Mn. Anton Roca, delegado episcopal de Cáritas, que ha querido dirigir en esta festividad de Corpus Christi a todas las comunidades parroquiales de la diócesis.

Mensaje:

"LA DESIGUALDAD, UNA HERIDA QUE NO CICATRIZA"

La fiesta del Corpus, un año más, nos dispone a contemplar y alabar al Señor, "el Amor que nos enamora". Un Amor ante el cual todos los amores quedan pequeños para que el suyo es un amor que va hasta el extremo de su cuerpo entregado y de su sangre derramada: amor que acoge y mujer y se nos da. Un amor que perdona y anima. Un amor universal con una inclinación especial por los pobres y pequeños de este mundo.

Así queremos que sea nuestro amor, no de frases y palabras, sino de hechos y de verdad (1 Jn, 3, 18) es decir, comprometido. Y la campaña de Cáritas, siguiendo el lema del año pasado, nos sigue recordando que nuestro amor comprometido mejora el mundo. Puede parecer un poco exagerado: nos quieren dar "pescadito"? Podemos pensar que nuestra aportación es a menudo muy pequeña en comparación con las enormes necesidades del mundo ... Efectivamente, son muchas las voces y las realidades que nos recuerdan lo que dice nuestro cartel de Cáritas: "La desigualdad, una herida que no cicatriza ". Y entonces nos viene el desánimo. Podemos hacer algo? Es aquello del Evangelio: "aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces; pero que es esto para tanta gente? "(Jn 6, 9).

Quizás también es atrevido decir que con nuestro compromiso quién sabe qué somos capaces de hacer ¿Y si en vez de poner "nuestro compromiso" pusiéramos "nuestra fe", ¿no valdría igual? Y si concretéssim más y pusiéramos "nuestra fe en Jesucristo mejora el mundo y nos mejora a nosotros" ¿no encuentra que también debería ser verdad, y pondría el acento en el amor de Dios que nos empuja a actuar comprometidamente? "Mejora el mundo" ... y nos mejora a nosotros !. Ya lo sabemos: si mejora el mundo nos mejora a nosotros y si nos mejora a nosotros seguro que también mejora el mundo.

Quería remarcar que nuestro compromiso, nuestra fe, mejorando el mundo, empieza por mejorar nosotros.
Este año la fiesta del Corpus, el Día de la Caridad o la Semana de la Caridad coincide, más que nunca, con la finalización de un curso. Procede, pues, una revisión que nos obliga a mirar atrás pero también mirar adelante desde esta perspectiva de la Caridad. Lo tenemos que hacer todos, tanto los fieles que con tu aportación haga posible la acción de Cáritas, como todos aquellos que se quieran revisar sobre su amor comprometido. También los que actúan más directamente en los servicios y la organización de Cáritas, y sin dejarnos los voluntarios que hacen una buena labor insustituible en las parroquias.

Mirar atrás para ver el camino hecho, valorarlo, lo bueno, quizá también carencias y cierres, dar gracias a Dios, darnos gracias mutuamente, no sólo por el trabajo que hemos podido hacer ayudando a los demás, sino también porque los pobres seguro que nos han hecho bien, nos han evangelizado, nos hemos podido acercar a Jesús a través de ellos. Nuestro pequeño o gran compromiso, transforma el mundo, pero empieza por mejorarnos a nosotros. Estemos contentos ello!

Y sobre todo, mirar adelante. Tenemos muchos desafíos a la vista. Hay una herida que no sólo no cicatriza sino que empeora: Una sociedad que tiende a excluir inmigrantes y refugiados. Unas ideologías en auge, que abonan la xenofobia, la discriminación, el racismo ... Una sociedad en la que, como advierte el Papa en la encíclica "Laudati si", "no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente los excluidos, cuando se habla de ecología. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar ".

No obstante, y conscientes de los problemas que enmarcan hoy nuestra vida social, podemos decir con el mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social con motivo de la fiesta del Corpus, "damos gracias por tantas manos generosas al servicio de la caridad que dedican su tiempo y entregan su persona al servicio de los necesitados a Cáritas ya otras instituciones de la Iglesia. Y pedimos por cada uno de nosotros que el Espíritu Santo haga de nuestra vida una entrega creíble en todo momento a los "heridos por la vida". No olvidemos que Jesús mismo nos ha dicho en una página solemne del Evangelio, que lo que hacemos o dejamos de hacer con los necesitados, a Él mismo lo hacemos (Mt 25).

Antoni Roca Roig,
Delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat

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