Economía y Personas. Con valores, hay derechos.

13.545 personas accedieron a un puesto de trabajo en 2018 con el apoyo de los programas de empleo de Cáritas.


El Informe “Economía y Personas”, presentado ayer en la sede de Cáritas Española, de la mano de Natalia Peiro, secretaria general de la institución; Francisco Lorenzo, director de Área de Acción Social; y Marieta Elisabeth Guerrero, participante del programa de empleo de Cáritas Madrid, detalla las actividades desarrolladas con un total de 72.169 participantes y una inversión de 74 millones de euros. De estos, 13.545 (el 18%) lograron acceder a un puesto de trabajo digno en 2018.

En un entorno laboral dominado por los elevados índices de desempleo y temporalidad, los datos del Informe de Cáritas evidencian, un año más, que es posible desarrollar estrategias de éxito con las personas en situación más vulnerables para que puedan regresar al mercado de trabajo, conseguir un empleo y reconstruir su autonomía personal.

Junto a los datos del Informe “Economía y Personas”, en la rueda de prensa se aportó el diagnóstico sobre la realidad del mercado laboral en España que ha elaborado el Comité Técnico de la Fundación FOESSA (vinculada a Cáritas) en el dossier “La vulneración del derecho a un trabajo decente: Empleo y exclusión social”.

Según éste, las mayores tasas de pobreza y exclusión se siguen concentrando en el colectivo de personas desempleadas, donde un 46% se encuentran en el espacio de la exclusión y el 17,2% en pobreza severa.

Comparando estas cifras con las del conjunto de la población, se observa que el hecho de no contar con un empleo multiplica por 2,5 el riesgo de caer en situaciones de exclusión y por 3 el de caer en pobreza severa.
Como explicó Francisco Lorenzo, “la ausencia de empleo no es la única característica que empuja a situaciones de exclusión y pobreza, ya que la vulnerabilidad se encuentra cada vez más entre aquellas personas y hogares que están trabajando, por lo que podríamos decir que contar con un empleo ha dejado de ser sinónimo de integración y bienestar”. Como se indica en el dossier, el 12,3% de la población que está trabajando se encuentra en situación de exclusión y el 2,1% en condiciones de pobreza severa.
La jornada parcial indeseada y la temporalidad son otros es uno de los grandes motores que arrastran a la población activa a este tipo de situaciones.
Los hogares cuya sustentadora principal es una mujer que trabaja son más sensibles a las situaciones de exclusión, especialmente en los casos de exclusión severa (6,7%), ya que supera casi en un 70% a las tasas registradas entre los hogares cuyo sustentador principal es un hombre (4%).
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