Cáritas Diocesana de Sant Feliu se suma a la campaña #CáritasConVenezuela para canalizar la solidaridad ante una catástrofe que ha dejado cientos de víctimas y miles de personas afectadas.
Dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 han sacudido Venezuela, provocando una grave emergencia humanitaria. El balance provisional es de cientos de personas fallecidas, cerca de un millar de heridas y numerosas localidades con viviendas, infraestructuras y servicios esenciales gravemente afectados. Las autoridades han declarado el estado de emergencia nacional mientras continúan las labores de rescate y evaluación de los daños.
Ante esta situación, Cáritas Diocesana de Sant Feliu se suma a la campaña de emergencia impulsada por Cáritas Española para apoyar a Cáritas Venezuela, que ya está trabajando sobre el terreno a través de su extensa red de diócesis y parroquias, coordinando la atención inmediata a las personas afectadas.
Cáritas Venezuela ha activado centros de recogida de ayuda humanitaria y está distribuyendo agua potable, alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad, al tiempo que evalúa las necesidades más urgentes de la población.
Desde hace casi tres décadas, Cáritas Española acompaña a Cáritas Venezuela en distintos proyectos de apoyo a las personas más vulnerables y, ante esta nueva emergencia, ha movilizado inicialmente 300.000 euros de su Programa de Emergencias para reforzar la respuesta inmediata.

¿Cómo puedes ayudar?
Ahora es el momento de llevar esperanza a quienes lo han perdido todo.
Puedes realizar tu donativo online a través de la página web de la campaña.
También puedes hacerlo mediante transferencia bancaria o Bizum a Cáritas Diocesana de Sant Feliu, indicando el concepto:
«EMERGENCIA VENEZUELA»
CaixaBank
ES65 2100 5000 58 0200042738
Bizum
00526
Cada aportación, por pequeña que sea, ayudará a proporcionar alimentos, agua, refugio y asistencia a las familias afectadas.
¡Gracias por formar parte de esta cadena de solidaridad!
«Si un miembro sufre, todos los demás sufren con él.» (1 Co 12,26)



